Este hito marca el inicio de la organización devocional en los extramuros de Abanilla. La advocación a San Sebastián y San Roque, protectores tradicionales contra la peste y la muerte repentina, generó un sustrato espiritual centrado en la intercesión y la salvación del alma. Esta sensibilidad religiosa es el antecedente directo de la posterior Cofradía de Ánimas, ya que ambas compartían la preocupación por el tránsito final y la asistencia espiritual de los fieles en el momento de la muerte. La construcción de este espacio sacro permitió a la comunidad de Abanilla centralizar sus oraciones por los difuntos en un entorno litúrgico controlado por la autoridad diocesana.
Fuente: Archivo Parroquial de San José y estudios sobre el patrimonio histórico de Abanilla.
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